LATIGO
Hoy le pegue con un látigo, en sus pieles de nieve. El monte rojo en sus gemidos, pedía que parara mientras me amaba. ¿Será por esto que la amo? Un espasmo en sus ojos vendados y sus manos atadas, mi mano perdida en sus aguas, con la otra mano la castigaba. ¡perdón! Imploraban sus vocales. ¡jamás! Invocación del látigo en nuestros juicios errados y enredados en amor ardiente. Son sus pieles de espuma, las que nublan la misericordia y el verdugo solo arrancar su corazón quiere. La marca carmesí, brota en cada azote y sus gritos son orgasmos en el aire. ¿me ama? Es la duda transformada en castigo, y su piel con mis dedos marcados y mis dientes hincados. Podría matarla, con su cuello en mis manos, jadea hondo. ¡Reacciona! Soy tu amante, soy tu maestro, soy tu verdugo. En cada azote nuestro amor arde.
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