Las memorias del abandono
El abandono quebró el plato donde guardaba viejas colillas,
si me pongo a recordar lo vislumbro como una mujer sin rostro que no seduce
y a pesar de su belleza me produce repelús, como una culpa misteriosa
talvez es porque no he sido bueno ni he tratado de serlo
pero esto va más allá, me sobrepasa, me besa y luego total indiferencia
Juraría que las paredes hablan pero el espejo no me deja mentir,
esta circunstancia y todo lo que encierra vino con el sudor de aquella espalda
del sol, de dios, de esperar en vano en una puerta, el mundo me hizo así
si aspirara a no escapar sería feliz pero los bufones ríen con tanta fuerza
No soy un hombre triste solo tengo malos momentos como todos
pero como ninguno soy yo, y me enamoro de la esperanza muy fácil
porque si bien hay polvo en el piano y la mitad del mundo está casi podrido
nadie escoge verse solo, lo inhumano es sensual pero no vital
allá entre las montañas aun ríen las pequeños y las parejas se dan su primer beso
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