La Muerte
2016 Sep 05
Poema Escrito por
Una noche al filo de la madrugada,
Doblado por los pesares,
Un sueño peregrino tocó mi cabeza,
Cortó mis latidos, borró mis recuerdos.
Estaba yo en la ventana,
Y fríamente vienen a mi unos ojos,
Estático, fijo los miré de lleno,
El frío desgarró mis venas,
Era la muerte, que tenue me llamaba,
Sin temor la recibí;
Los acarició, lento, muy lento me los despojó,
Abrazó mi vientre y su gélida mano
Petrificó mis entrañas hasta las vértebras,
Ahora mis piernas todas suyas,
Truncadas, ya no se movían,
Las acarició hasta que ya no sentía.
Mordió mi cuello como una amante,
Lo desgarró por completo,
Sentí placer y terror,
Mientras sus fríos dientes me desgarraban.
De súbito paró, alzó la vista,
Se topó con mis ojos y la miré,
Sonriendo le dije: muerte, muerte,
Vienes a mi como una amante,
Cortando de un tajo mis mañanas;
Déjame al menos ver tus ojos.
¡Ay! Muerte opaca que te escondes en la madrugada,
Deja mi cuerpo frío y solo,
Despójame de mis penas
Y quítame la vida, para siempre y sin retorno,
Mudamente viva, tomó mi rostro,
Lo acarició, lo miró,
Con sus ojos, grandes y fríos,
Sin agonía, sin dolor,
Tomo mi alma con tal calma,
Que me sentí en paz, en la gloria.
Pegado mi cuerpo a la ventana;
Como esperando, como velando,
Pero frío, solo, ido,
Hasta la muerte es fugaz,
Hasta ella nos usa, nos toma,
Nos deja solos.
¿Se habrá mirado ella algún día con mis ojos,
Pensando lo desgraciado de su ser?
Eso ya no importa, pues solo he quedado,
Muerto, quieto, frío, olvidado,
Pero libre, en paz, tranquilo,
En mi ventana, esperando:
No sé que, ni cuando,
Solamente eso,
Muerto y esperando.
2016 Sep 05
Gilgal
Desde 2016 Sep 01
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