IMAGINAMOS BESOS
Qué dulce el recuerdo del amor infantil.
Qué cálidas las tardes de girasoles y choperas, en que las horas discurrían mansas, densas ...
Añoro tus ojos, traviesos y salvajes.
Recuerdo tu sonrisa, fresca y desafiante.
Sonrío al pensar en tus juegos desmañados para acercarte a mi y rodearme con tus brazos.
Nunca supe probarte.
Demasiado pronto. Ahora es tarde.
I
Incomprendidos tú y yo y el amor que despierta.
Nunca olvidaré tu mirada
dentro del coche al doblar la esquina. Prendida, aferrada, suplicante, entregada, rendida...
Tiró de mí hasta quemarme la garganta y arrancarme sólo dos lágrimas. Cómo serían de amargas que aún hoy duelen y abrasan.
Tantos besos imaginados y caricias disfrazadas de juegos inocentes entre campos y cigarras.
Y hoy, aún con la vida perfilada,
me pregunto si recordarás
mi nombre o mi cara.
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