Horror
El horror es una epidemia televisada
Que constantemente se despide de ti
Sin haber concertado cita con él.
Usted llega siempre al mismo lugar
Y de pronto ¡Cataplas! He aquí el horror.
El horror es musical. Carece de conceptos,
Es suave y ligero como una pluma asesina.
El horror es la ginebra más seca,
Para poder divertirnos
Con cierta lengua,
Pero como digo:
Sin concepto.
Cuando el horror te habla
Tienes que bajar la cabeza
Y sentirte superior.
Porque lo eres.
Pero el horror siempre domina
Aunque pierda la batalla,
Carece de juicio.
El horror es tan horrible…
Se trago toda “R”
Que encontró a su paso.
Pero hay que tener las ideas claras.
El horror no es una causa primera.
El horror no es divino.
Eso es un alivio.
Perdura, pero no es inmortal.
Luego podemos suponer
Su inocencia.
...
El horror es inocente.
Aunque suene horrible.
Me atrevo a afirmarlo:
El horror es necesario,
Para tomar conciencia del mal.
Puede proceder de una dulce
Y solitaria flor del desierto.
Una flor que no encaja
Y que vuelve loco
A un caminante en su delirio
De inmensidad y de arcosa.
Y ahí comienza a expandirse
La epidemia.
Ese caminante abandonó
A una hija moribunda
Para no enterrarla
O dejarla que ella
Lo enterrase a él.
Pero la flor es inocente,
A pesar de haberla bautizado
El azaroso horror.
Y las soledades se le acumulan.
Y el horror lo abofetea.
El horror es religioso
Y de costumbres caprichosas.
Lineal, porque vive en las personas
Como he dicho, no es inmortal.
-Siempre y cuando aquí todos
Juguemos limpio-.
Así las cosas,
He aquí cinco consejos
Para combatir el horror:
OSCURIDAD
SILENCIO
AGUA
TABACO
HOJAS SECAS
Pensad en un buen final,
Pues el mío me parece horrible.
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