Eternos.
Por la absoluta creencia en
lo que hacen, la convicción
que nunca flaquea, y todo lo que
aún se les escapa por aprender,
ante el conocimiento: insaciables.
Por la fe en sí mismos,
forjada en las batallas vividas,
donde incluso en las pérdidas,
su espíritu se fortalece:
e indomable.
Son el ahora, que solo necesita
existir, anclados al presente,
marcado por la nobleza,
la entereza y la lealtad.
Son también el futuro,
el eco distante de lo
que aún serán.
Son todo lo que no saben
y todo lo que pueden mejorar,
lo que realmente son y lo
que están destinados a ser:
el infinito trayecto entre
la vida y la muerte.
Más allá del misterio de
lo inalcanzable, se fundirán
en el vasto infinito,
como el río se pierde en
el océano, desde tiempos
inmemorables.
Son el eterno presente,
y en él eternos:
Intocables.
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