Estado mental.
Qué clase de loco anda por el mundo pensando en que todo es posible, porque no resisto a tanta maldad. Todo lo inexacto se ha apoderado de mi, de lo que soy y de lo que era. Nada queda ya entre tantos recorridos, para mi es imposible creer que sea posible.
Quizás me robaron mi esencia de asombro, ya no es tan atractivo nada de este mundo. Todo es egoísta, en una realidad bastante parecida a la ficción donde el final puede ser la muerte y después el alivio del amor pero en cualquiera de las dos situaciones se debe entregar una parte de si.
Por eso no creo en que el arte de vivir, mi situación entonces fuera otra. Yo desgajo pensamientos para que no queden para cuando me vaya a dormir.
Un poco aireada, un poco trastornada; unos dicen que necesito medicación, otros piensan que las sustancias hicieron complot y por eso no creo en mi, debido al negativismo y al realismo "mágico" no logro tener un sueño largo, no dispongo de amigos con quien compartir este momento de caos, el amor que solía tener quedo en pensamientos, frustrado vagando por las sendas deprimidas del raro mundo.
No sé quien soy; porque es seguro que no soy un nombre, no soy de colores, ni soy mis cosas favoritas, qué soy si ya no me consuela la profesión que iba a ser para la muerte, si el dinero me deprime, ya no soy capaz de untarme crema sin sentir asco, ya no sé quien soy; porque es seguro que no soy los lugares en los que deje huella, aquellos que me producen ganas de querer volver a casa y cuando estoy en casa quiero huir en sueños o en libros, escribir para sangrar sobre el mundo o debatir mi vida en una canción que me haga sentir que no he muerto, para recordarme un poco que estas lágrimas son mentira de este mundo y que yo voy a estar bien.
Lo único inmortal de mi parecían mis palabras y imaginaba morir pobre y desahuciado como muchos escritores de los que solo quedo el tiempo circulando por sus maquetas.
Debes pagarle a otro por el favor de hundirse en tu magia, todos los días me decepcionaba más la vida de escritora pues me parecía que el camino iba a ser una catapulta en i propia existencia y en lugar de salir del barro, solo me iba a inundar en el mar que nunca aprendí a nadar.
Y todo me daba miedo; me daba miedo salir a la calle, me daba miedo ser rechazada por las ansias de dinero. Maldecía el hecho de desarrollarme en una época que no me sentía perteneciente, quizás en ese estado mental creado para mi.
Conoce más del autor de "Estado mental."