Escombros
Soy de tiza, irreal en el collado secreto
bordado de misterio en sus sombras,
creo que sí existo, en la noche danzarán
bestias vestidas con arcos y flechas,
amanecerá, claro amanecerá así como
cuando las tormentas de algunos hacen treguas
sobre las aguas grises que envenenan;
¡estoy roto!
¿y la sangre?.
S
el firmamento es enorme
desde aquí, en ésta parte de alma
confundida en el derroche de bruma que atosiga,
el mundo cae enorme a ciegas y yo en el polvo
voy por la mirada añeja, por el sendero detenido,
por los avisos oxidados de las esquinas,
por el mar sediento de lágrimas …
¡ tal vez estoy roto !
tal vez.
Soy ceniza,
lo que queda de la luz y oscuridad,
los bellos recuerdos se rompen
sobre el cristal de un manantial,
el comienzo de ese tiempo fluctúa
como las fuerzas que se corrompen
o se entregan al mar de esa soledad,
y el fin del amor se vierte en espejismos
que involucra todo, por supuesto en el final
donde yo existo, gris, muerto, en las huellas;
¡estoy roto, la sangre gotea!.
Soy la oscuridad, el alma no se conoce
en el reflejo del agua,
a los templos profundos
los baña lágrimas emergidas de noche,
de silencio, del único astro que merodea las ventanas,
estoy roto, y la silueta del mañana
cobra apuestas en el ropaje viejo,
los astros se revientan a lo lejos
sobre las montañas oscuras,
como yo en la intemperie, alejado,
solitario, moribundo, roto,
puesto que así existo…
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