El vagón
¡Heme aquí!,
suspirando bajo el silencio ensordecedor,
en el asiento junto a la ventana indiscreta,
contemplando todo desde el otro lado
(¿que tal tú?),
mientras imágenes con señuelos disfrazados
deambulan por corredores pintados de recuerdos perdidos
Once quince,
y puedo sentirlo venir de alguna manera,
te fundes con luces moribundas
que me acompañan en cada parpadeo
junto con el salvaje roce vibrante
de las voces de pasajeros susurrantes
("Próxima estación", es la mía),
contemplando todo desde el otro lado
(¿que tal tú?),
te miro vaciando la curiosidad impertinente
(perfecto extravío),
es el encuentro casual
de dos extraños rostros conocidos
forzados a ser pasajeros colindantes,
dos almas separadas por un pensamiento efímero compartido
Vagón, ¡heme aquí otra vez!,
suspirando bajo el silencio ensordecedor
es el final del recorrido,
mediador que meces los sueños prohibidos;
vagón, vagón subterráneo,
pronto comienzas a atenuar la marcha
y me empiezo a despedir de ti con la mirada,
soledad arrepentida...
entonces dime, ¿seremos conocidos en la próxima parada?
¡oh déjà vu!
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