DESIERTO DE RENCOR
Tú, amigo del pecado, hermano del odio, gota que derramó el vaso de rabia que hay en mí. Suplicas indiferencia que culminará en olvido después de la perfidia a quien se quemó la mano cuando la metió al fuego por ti.
Sombra defectuosa que no apacigua el calor pero sí pone gris el día, tan gris como una indecisión. Oro falso, promesa incumplida, ser idealizado caracterizado por una lealtad que nunca existió.
Al mismo nivel que tú me pongo, porque no me opongo a pensar que fue un suicidio donde mis propias expectativas ahorcándome me condenaron a morir.
Tú eres menos que nada, sin embargo,
no te dejes llevar por mi tintero amargo.
Cuando mi rabia termine de escupirte,
serás la miseria de la que no quise vestirme.
Conoce más del autor de "DESIERTO DE RENCOR"