Cuando tímidamente la noche y el día se tocan
Cuando los ríos humanos confluyen
en el subsuelo mecánico de la ciudad
y los rayos de luz a la atmósfera ruborizan,
cuando tímidamente la noche y el día se tocan
y los despertadores rompen el sueño tardío,
caminaba yo dormido bajo un abrigo de recuerdos
que guiaban mi paso perdido.
Recuerdos que con la realidad
se funden para sobrevivir a la dura verdad.
los labios que mis labios besaban,
era tal el abismo del vacío
que caminaba yo dormido bajo un abrigo
de lágrimas que al alma habían pulido.
Si llovía pasaba desapercibido porque me camuflaba
entre las gotas de la tristeza.
No atendía a la razón,
porque después de que dos amantes se abrazaban,
dos cuerpos se separaban pero no sus espíritus,
podía estar aún con ella y al mismo tiempo caminaba yo
bajo un manto de gotas dormido y sin alma.
Si viví sin alma no fue porque se la vendiese al diablo
o porque la muerte me hayase,
sino por vivir por el trabajo
y no poder acariciar en tantas horas
con mi manos su piel sin descanso.
Autor Daniel Plans Dimanuel
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