CUANDO EL AMOR SE APAGA
CUANDO EL AMOR SE APAGA
Éramos dos, eternos en promesas,
un universo tejido en miradas,
nuestras manos, raíces enredadas,
nuestros labios, un pacto sin final.
Pero un día, sin aviso, sin ruido,
sentí el frío de un abismo nuevo.
Tus ojos, que eran fuego y abrigo,
¿Qué hice, amor, para ser la sombra
de lo que un día juraste amar?
¿Qué grieta abrió esta tormenta
que mi ternura no pudo sanar?
Intenté, como quien rescata el aire,
revivir cada caricia olvidada.
Mis manos fueron alas y cadenas,
pero tu corazón, ya ausente, callaba.
No supe dónde perdiste el camino,
ni en qué rincón olvidaste mi nombre.
Sólo supe que luchar por ti
era un eco que me arrancaba el alma.
Y entonces, entendí el silencio:
no puedes forzar lo que ya no existe.
Así, dejé caer las cadenas
y me alejé del sueño que una vez fuimos.
Hoy camino sola, libre y herida,
pero con la certeza en el pecho
de que el amor, aunque se apague,
nunca debe convertirse en prisión.
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