La vieja puerta
Por algunos instantes
a lo lejos de la vieja puerta
donde fuiste evocado;
viene la muerte, callada,
acordonando el dolor de la ausencia.
Habitada la casa
se avivan los olores de incienso,
apoderándose en reminiscencia
de vuestras mirada como halo, circundando el día.
S
el camino del mundo
llena la alforja de voces festivas;
y otras tantas, anhelantes, dispersas implorando
la estructura ausente.
El apego frecuente
que ahora duerme a mi lado,
vive bastándose de los estados de riqueza
y de la deuda que acompaña el desvelo.
Entre tanto, las paredes se agrietan
y por la arista, convocan a la deriva
al deseado recinto del consuelo.
Infinita espero en vano,
el acorde de dadivas desmedidas
que hagan de mis batallas
pendones y estandartes,
y especule la lectura de vuestra mirada airada
antes que se derrumbe el techo…
Febrero 17, 2020
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