Condena de poeta
Versificad, versificad,
sobre el mármol de los culos blancos,
versificad.
Sol sobre las cosechadas llanuras
-recuerdos- ondulantes y, en los ojos, destellos.
Versificad, versificad,
que los terroristas nos van a matar:
condición servil, estatus, manera de morir,
por los pies cansados y el alma humillada,
versificad.
S
siluetea hermética y corpuscular la teta
y todo lo demás es nada, en la nada alcoholizada.
Revientan de dolor los ojos robados.
En la miseria, por la honda angustia,
el terrorismo, el llanto.
Versificad.
¿Hasta cuándo?
¿Hasta dónde?
¿Por qué así?, te dices.
En la calle espera el perro furibundo
con el terrible colmillo preparado.
El tiempo se ha detenido en la mañana,
araña en las sienes, gusano en los ojos doloridos,
la sutil metáfora, el morfema gris.
Versificad.
Verano terrible, purgatorio en la ciudad:
la serpiente se enrolla en la cabeza adolescente
coronándola de verde vida.
El cuerpo anillado se alimenta
de su propia ceguera, la falta de alicientes.
El joven escruta con sus ojos ciegos la ciudad
y avanza cual militar chileno
o héroe de Píndaro.
Saltan a la testuz de la fiera
las gráciles damas minoicas con sus pechos
desnudos en la canícula egea.
Versificad.
("Ordalías del nuevo ciudadano")
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