Ciudad inexistente
Tuve un sueño, letargo extendido
construí una ciudad inexistente
bajo promesas endebles y palabras vacías,
sentía tanta seguridad bajo las murallas,
las mimas que luego serían mi prisión.
Concebí tenerlo todo
alimenté un río de esperanzas,
concebí pensamientos ajenos
y preste recuerdos...
Un día enfermé sin saber
que estaba muriendo lentamente,
quise retomar memorias pero ya alguien
las había robado;
quise calmar mi sed y ahora sólo quedaban
pequeñas pozas enlodadas de aquel río.
En mi desesperación traté de llenar
aquel vacío con lágrimas
pero incluso de eso me habían despojado.
Mire alrededor y aquel hermoso mundo,
aquel mundo que me costo mi sangre
se desvanecía en el frío viento de la realidad.
Observe, capaz de hacer un proceso mental
de aquello que estaba pasando,
sentí como cada residuo de mundo
se incrustaba en mi piel
desgarrándome
destrozando lo único que me quedaba
yo misma.
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