Canción de madrugada
Una de la mañana, frente al espejo.
Mis ojos están cansados,
pero evaden el sueño.
Dos de la mañana, no me quejo.
Mis labios están cerrados,
pero mis versos despiertos.
Le quise dar la espalda al reloj,
pero él ya ni me estaba viendo.
aunque mis recuerdos lento.
Sin embargo, eran mis versos
quienes seguían atentos.
Belleza les debía de regreso,
pero dentro de todo esto:
¿Dónde la encuentro?
La letra de más lo dice todo:
Un mess desde el adiós.
Ya pasó de cualquier modo.
Dos semanas más, y voy más lejos.
Un amor se irá de casa,
pero también el miedo.
El reloj despierta y se molesta:
"No debiste verme durmiendo".
¿Qué importa? — no me cuesta.
Ya nos perdimos, ¿ahora qué temo?
Es cierto, ya me marcho.
Cayeron nuestras hojas del árbol.
Te quedan mis lágrimas en tu regazo.
Mi poesía, sin embargo,
¡conmigo me la cargo!
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