AUSENCIA
He preguntado al abanico mañanero,
dueño de mil caminos y senderos,
si por alguno de ellos te vio pasar.
¿Por qué camino mi bien te fuiste,
que la brújula de mi corazón,
no supo el rumbo, ni la ruta que seguiste?
Te busqué por las estrellas,
tu huella no pude hallar.
T
sus flamígeras llamas
estaban extintas
y apagadas.
Te busqué en el aire,
en su aroma,
y no supo decirme
si era tuyo, o de otra persona.
Te busqué en el café de la tarde,
a mi lado, frente a frente,
solo me acompañó el dolor
de tu presencia ausente.
Busqué en el iris celeste
de tu níveo templo,
pero hubo partido
hacia el campo agreste.
Tu ígneo fuego, desvanecido.
Los dorados destellos,
palidecidos.
El azul, reflejo de los mares
que te bañan, absorbido.
El rojo carmesí de tus corales,
hundido en la negrura del abismo,
y confundido.
Viajé, volé, pregunté...
busqué y no hallé nada.
Sólo en mis sueños, tu figura,
en mis oidos, tus palabras.
Conoce más del autor de "AUSENCIA "