Aquella niña
En un rincón apartado se halla una niña.
Esta ha sido víctima de burlas diversas.
Ha sido víctima de celos y envidias convertidas en odio.
Ella vive en una sociedad en la que hay gente que no acepta que hay personas diferentes.
Vive en un planeta en el que la comprensión se ha destruido completamente.
Uno en el que todos viven en la misma ley de vestimenta, de gustos, de formas de hablar.
En donde lo que un día fue puro e inocente, se ha vuelto oscuro y malvado.
E
Es una niña muy bella, con un corazón tan grande como la luna.
Le gusta imaginar mundos diferentes, en los cuales todo cambia.
Ella no imagina simplemente felicidad, sino que también existen allí pensamientos dolorosos, pues de alguna manera la maldad, nos deja enseñanzas.
Hay algo en esa niña muy especial, aparte de lo que he nombrado ya.
Es que jamás se detiene.
Ella es consciente de que cada detalle de una vida deja una huella, pero que no debemos vararnos por ello.
Ella ha reído, ha temido, ha llorado y ha amado,
como cualquiera que esté leyendo lo que escribo.
Pero a diferencia de muchos, ha entendido y reflexionado sobre la razón por la cual ha sentido.
Con tan solo mirar tus ojos, podrá saber lo que sientes, que piensas y qué te sucede.
Podrá descubrir tu mayor secreto y comprender lo que ni tú comprendes.
En ella la filosofía es abundante, pues ha recolectado cada detalle, cada trozo de las enseñanzas que la vida le ha dejado, y las ha adoptado como parte de su existencia.
Es una niña sin nombre.
Que solo conoce el perdón.
Que es más sabia que cualquiera de nosotros.
Porque con orgullo ha aceptado que ésa es su misión.
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