AMADA MÍA.
AMADA MIA.
Desde el Ocaso cernido al epílogo del día,
te bendigo amada mía mi fiel confidente;
Porque has sido eterno sostén de mi vida,
vela encendida y hoguera candente.
Te bendeciré aún después de la muerte
y quizá no muera porque en ti vivo.
Te llevaré siempre, siempre conmigo,
Te amaré entre afanes mundanos,
contendiendo a perfidias y celos;
Te acariciarán plenas mis manos,
hurtando a tu piel sus terciopelos.
Mi Amada, en soledad eres presencia
y sin pensarte, mi pensamiento contigo;
Eres recuerdo en instantes de olvido
y de impío Calvario eres clemencia.
Por ello tanto te bendigo Amada Mía,
porque haces tierna caricia del flagelo;
Ofrendas vida a mi corazón en agonía
y haces mi averno... Paraíso en tu cielo.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Noviembre 8 del 2011.
Conoce más del autor de "AMADA MÍA."