Tormenta
El cielo ennegreció repentinamente,
en pleno día se hizo noche;
gruesas nubes atraviesan ligeras el vasto cielo,
el viento sacude furioso la copas de los árboles;
el ambiente es tenebroso;
de cuando en cuando,
un destello de luz ilumina el cielo
acompañado de un estruendo.
De pronto comienzan a caer gruesas y vigorosas gotas,
que rebotan con fuerza contra el suelo,
y el crujido potente de los truenos.
Es aterrador,
todos huyen,
las personas despavoridas por las calles,
en busca de refugio...
Pocos minutos des pues,
ya a salvo en casa;
pienso yo,
cuantas veces en nuestras vidas
el cielo así se muda,
se nubla, oscurece y desbanda la tormenta,
pareciendo que vamos a ser tragados por las luchas.
Más oí leve una voz que me decía,
calma,
así como encontraste abrigo en casa,
siempre encontramos refugio
en el seno de nuestro hogar.
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