Soledad voluntaria


No empieces con tus palabras
de desdichas y otras plagas
no digas tampoco hagas
que me retuerza en el frío
infierno y desesperanzas
al poco de tener brío
Acompañado y en tumulto
la soledad conmigo
prendada es la coraza
entre vericuetos en que anido
la persistente esperanza
Fui objeto de labranza
en manos de sembrador
quizás un trozo de acero
en yunque del creador
que irrigó con verdades
el cuerpo que me creó
haciendo de esponja el seso
y soledad en el corazón.
Saberse distinto o raro
es conocerse a si mismo
saberse no ser espejismo
de las figuras de otras
en soledad somos ostras
enclaustrados en reflexiones
entender en ocasiones
la sociedad en su ritmo
consumo del egoismo
en donde viven millones
La soledad que me asola
no es ermitaño mi signo
es voluntad y destino
en qué las letras me amoldan
encerrándome me acomodan
un crecimiento continúo
Y aunque las palabras ahora
no calen en sus sentidos
mientras siga viviendo, vivo
la poesía que escribo
Saltando al umbral que nos toca
donde el alma libera el sino
sombras que siguen pasos
como carroñeros bravíos
cenaran con las letras
de éste poeta, que pronto ido
Augusto Plasencia
Conoce más del autor de "Soledad voluntaria"