Sobrevivientes de nuestra propia historia
Como aquella maestra que me dijo que no era lo suficientemente sociable para estar a la altura,
parecido a la doña que me cuidaba que sus gritos me creaban censura,
recordando los defectos de aquella impulsiva aventura,
y siguiendo por donde yo quiero, recuerdo a una personita que de mi adolescencia, hizo toda una dolencia.
Caminando luego por esas profes que me dijeron una y otra vez contene tus reproches,
mostrandome mis defectos bien sabidos, que calamidad que yo tuviera oidos.
Siguiendo por aquí y por allá, muchos otros que ni se enteraron de mi existencia y algunos que lo hicieron y prefirieron crear interferencia.
Todas esas personas que mi odio se ganaron, hoy me hacen saber que siempre he luchado, orgullo me causa decir que siempre me levanté y volví, alegría me genera saber que aun no desaparecí. Incluso contra mis depresiones, mis peores depredadores, me defendí.
Y que mi cuerpo habla, lo se. Y que mi cuerpo lleva las marcas que algún día no lloré, pero ya no importa el pasado, hoy estoy con mi corazón totalmente centrado, siempre luchando.
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