Sobre el crepúsculo de las cosas
Himeneo cubierto de polvo y lampos de luna,
La noche trae pupilas taciturnas,
A amarizarse en el lecho de la eternidad que languidece.
Acaricias mantos de tumbas,
Te adormeces en la hojarasca desnuda,
Y
Furibundo te mece.
Vistes de grises jirones de vientos obtusos,
Vas con tus pies descalzos
Sangrando sobre agua de río difuso,
Y tus cabellos de sombras periclitan mis pasos.
Epatante silbido de abisales caminos,
Las cornejas van birlando el humo
De las hogueras óseas y crepitantes,
Que yacen en tu piel por un instante,
Y ululan de tu pubis el zumo.
Te anudas los labios con vesania
Y dibujas con tus dientes una cicatriz
En mi sien.
Yo no sé tu nombre,
Yo no sé quién,
Llenó de espejos rotos tu alma,
Para luego parir dudas,
Y diademas de mausoleos sin Edén.
ROGERVAN RUBATTINO ©
http://www.rogervanrubattino.com
Poema de la colección
La Mansedumbre
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