SE MUERE MÍ HIJA
Lloro en el silencio, de una noche estrellada
Velando el sueño de mí hija en cama
No puedo controlar la enorme tibieza
de mis lágrimas inquietas;
al ver su cuerpo postrado, en el sucumbido lecho
de la agonía.
Lloro acongojado y triste
pues no sé, si mí hija, pueda ver un mañana
Solo veo en sus pupilas dilatadas
y esperanza.
Mí alma no tienes sosiego ni calma
Parece qué estoy pasando por un calvario
De ver mí hija postrada en las últimas
! y yo, y yo ! y yo sin consuelo
y sin poder hacer nada.
Mientras mí alma se pasa de esquina a esquina
mis retinas se desvelan,
esperando una respuesta
y la noche se hace larga, larga, larga
y sólo veo la incertidumbre
en mí corazón desesperado.
La luna solitaria y muda
pues parece una noche turbia y lúgubre
y se agotan el sortilegio de mí aliento
de ver mí hija, en sus momentos agónicos.
Solo llantos y plegarias
salen de mis mejillas
Sólo Dios salva y perdona
Sólo pido qué le devuelva, la vida
Sólo pido un milagro y clemencia.
Siento qué mis esperanzas
agonizan
Al ver sus ojos triste y cerrados
Pareces qué se me escapan de la mano,
su vida sublime, tierna y bonita.
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