Rictus
He llegado al lugar que nos pertenece,
ese lugar que nos recibe y nos percibe
en medio del bullicioso tumulto homogéneo
que arremete desde la comodidad
contra los débiles de amor y dolor
para infiltrarse alienado como un fantasma secreto
deambulando transfigurado en medio de la cuna del infierno
sin parpadear, sin esperar nada a cambio,
ni de nosotros, los histriónicos decadentes
ni del tiempo famélico que se dilata acallado sobre las mesas
U
y te he encontrado en el mismo lugar de siempre,
en el mismo asiento arbitrario
y con los mismos pensamientos adyacentes de ayer
reconocidos entre todas estas sarcásticas existencias
que se transmutan en una atracción virósica
que nos aleja y nos conecta sin hablar
entrecruzando las miradas destinadas a encontrarse
para deleitarnos y pertenecer al capricho fantasioso
que reside sobre nuestras cabezas
La cuna del infierno hierve a medianoche,
lo he visto muchas veces
más que el coronal fuego inesperado
que nos quema sin tener la necesidad de arder,
mientras me esfuerzo por enamorarte
creo que he empezado algo que no puedo terminar
junto con el miedo que se apodera del valeroso ridículo
aflorando desde la tentación promiscua
nos desafía una extraña conquista crepuscular
para sentir que yo te he conocido sin disfraz
y así tu risa sardónica me ignora en total complicidad
Conoce más del autor de "Rictus"