Princesa olvidada
Hoy la vi,
vagando entre las sómbras de la noche...
llevaba una falda corta
y en el alma una herida.
Sus bellos ojos miraban al suelo;
iba cabizbaja, pensativa;
en su corazón taciturno una ilusión muriendo,
y en su rostro una mueca intentando ser sonrisa.
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¿A donde te llevarán tus pies, cansados ya de viajes largos;
de crueles piedras?
No vagues mas,
ven conmigo;
conversemos un momento,
olvida las lenguas de mortal veneno;
esas que critican los defectos e ignoran las virtudes,
que juzgan sin pensar siquiera que lo que necesitas es un amigo;
un verdadero amigo que te ofrezca su hombro para que descanses,
y su pecho para que derrames tu llanto...
Ese llanto amargo, reprimido por tanto tiempo.
Déjame encontrar ese tesoro que se esconde dentro de ti,
permiteme ayudarte mariposa, a reparar tus alas rotas...
Quiero secar las lagrimas de tu rostro y demostrarte que tienes oro en el alma y no basura,
que existe en tu interior algo muy bello;
que viven en ti un millón de sueños.
Que eres una princesa...
Mas sin embargo olvidada.
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