No-domesticado
Hoy, después del último cigarrillo que fumé por ella, lloró mi alma como lo hace un niño desprovisto de un querido juguete... Duele cada gota interna, cada segundo que viví contigo duele, el dolor se esparce y se retuerce... Creo que nunca más te veré, que el viento se llevará tu aroma, que el frío congelará mis recuerdos y que el futuro se viste de cemento insípido... No quiero oírte más, no quiero ver tu sonrisa, no quiero que existas en mi, no quiero existir en ti... Agitó mi mano a un calle vacía en donde nunca más se asomó tu sombra, en donde esperé sentado a la orilla de un árbol marchito... En donde mi desilusión corre sonriente, saltando y gritando, balbuceante entre vapores nerviosos y hojas afiladas... Sin dueño y salvaje... Un perro sin correa...
Conoce más del autor de "No-domesticado "