NEVADA ETERNA
No sé cómo sacarte,
cómo dejar de pensarte,
cómo hacer para no extrañarte,
cómo seguir adelante...
Me dicen: “Continúa tu camino,
conserva tu brillo”.
Y puede que suene fácil,
pero no... no es así.
Cada día estás más en mí,
Es inevitable no desear verte,
o en las noches frías no soñarte;
aunque sé que ya no estás aquí,
desearía al menos saber algo de ti.
Aunque recordarte
me hace mucho daño,
porque confundo al corazón,
y cada vez más te extraño.
Pero, ¿cómo no hacerlo,
si vi todo crecer… y ahora lo pierdo,
si a diario mucho compartíamos,
y en cada risa felices nos perdíamos...
Momentos simples
se sentían como eclipses,
como estrellas fugaces
que adornan el cielo por un instante,
volviéndolo mágico e impactante.
Pero ahora todas las anécdotas
se condensan como fuertes gotas,
que caen como diluvio
sin freno alguno...
ahogando mis sueños,
mis sentimientos, mis anhelos.
Hoy solo vivo entre sombras
que no puedo dejar atrás;
cada una lleva tu marca,
y de forma cruel todo de mí abarca,
dejándome atrapado
en un ayer que se niega a ser olvidado.
¿Cómo llenar este vacío inmenso?
¿Cómo dar otro paso sin sentir el peso?
Tu presencia, constante y densa,
me acompaña con firmeza,
intentando evaporar mi esencia.
Sencillamente... no sales de mi cabeza.
Quizá la respuesta no sea olvidarte:
es llevarte conmigo a todas partes,
como un susurro en mi interior,
como una brisa fría cargada de dolor,
que me congela, que me aterra,
un puñal que en mí se entierra...
Todo me arrastra
a esta nevada que siento eterna,
donde el corazón, en esta pena,
palpita triste y se congela,
se queda sin brillo, sin sentido,
completamente reprimido,
sin existir, sin sentir,
sin un ritmo constante en su latir.
Conoce más del autor de "NEVADA ETERNA "