Muñeco Vudú enamorado
Destino divino cuando te cruzaste en mi camino,
Con ese uniforme rojo,
Y una hermosa sonrisa que cautivo mis ojos,
Mi corazón se detuvo por un siglo,
Lo reanimaste con mucho sigilo,
Y ahora desborda como el río Nilo.
He perdido la cuenta,
De cuantas madrugadas pase con mi memoria descontenta,
Entre la madera de viejos andenes ruge el recuerdo de lo vivido,
Doy paso a Cupido,
Quien ya estaba aburrido,
Y me entrega un Ser con el corazón ascendido.
Ahora te entrego este muñeco,
Donde hay cientos de alfileres clavados,
Y solo espera sentirse valorado,
Ya no naufragado,
Y que digno de ti se sienta honrado.
Tras analizar el esotérico eslabón perdido de mi memoria la cual yace tras yacijas de madrugadas olvidadas en un cuarto tan menguante como la Luna,
Siento que es hora de entregarte con toda fe y alma,
Este pequeño y olvidado,
Pero si acaramelado,
Muñeco Vudú enamorado.
Aldo Vera
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