¡Mi ángel!
Por brindarnos la vida,
ofrendaste la propia,
con tu fe inquebrantable
de textura de roca.
Lo que tú nos dejaste,
es de lo más valioso,
pues en vida nos diste
ejemplo tan precioso.
C
de seguro te dijo;
¡Has cumplido hijo mío!
te abrazó y te bendijo.
Tu mirando hacia atrás,
viendo que habías dejado
a tus hijos y esposa,
Señor… ¡No he terminado!
- Hijo no te preocupes,
yo sé de tu esperanza,
y por eso contigo
voy a hacer una alianza...
-Para que concluyas
con tu linda misión,
y a tus hijos y esposa
siempre des bendición...
-Hoy tendrás otra forma
de resolver las cosas,
para ello te regalo
estas alas hermosas.
Desde entonces, un Ángel
siempre siento a mi lado,
que me mima y me dice:
¡Hijo, estás bien cuidado!
Comparto con ustedes este pensamiento que hice a mi padre después de fallecido, del cual he sentido como nunca su presencia, considero que él fue un hombre que acabó su vida en los trabajos más pesados para sacarnos adelante a mis ocho hermanos y a mí, siempre con el apoyo incondicional de mamá, el nunca tuvo forma de darse gustos personales y por lo tanto es muy difícil evaluar si nos dio poco o mucho, de lo que si estoy seguro es que nos dio todo lo que estuvo al alcance de sus manos anteponiendo su honestidad en su condición de campesino.
José Ángel Guerrero.
Conoce más del autor de "¡Mi ángel!"