Mi amada estrella
Una noche yo la luna miraba y el cielo me exclamaba,
¡A grito, a grito me preguntaba!
¿Dónde están?
¿Dónde están las estrellas que me hacían tan bella?
Yo esa noche con mucha tristeza,
le dije al cielo que encontré una de ella,
Esa estrella…
¡Que era tan bella!
¡Tan bella que me enamoro con su belleza!
Yo le conteste con mucha tristeza que en mis brazos no estaba.
El cielo al ver mi rostro,
la noche se volvió tranquila y ni un alma se volvió a escuchar.
El cielo en un tono humilde me dijo,
que le contara que paso con la estrella de gran belleza,
yo algo deprimido le comencé a contar,
que en mi tranquilidad ella del cielo cayo y en mi corazón se metió.
El cielo conmovido por mis palabras,
me pregunto si podía describir a esa bella estrella que un día cayo,
yo le contesté que no hay palabra alguna para describir aquella estrella que en mi corazón entro,
pero también le dije que lo iba a intentar.
Pues mi querido cielo esa estrella tiene unos ojos brillantes que le dan luz a mi alma,
una boca hermosa que sin duda quiero besar,
un rostro de una niña pequeña,
¡Una niña tierna!
Que daría toda mi vida por tenerla a mi lado,
oh querido cielo sin duda podría decirte mil cosas bellas de esa estrella,
pero para terminar de describírtela,
puedo decirte que fue moldeada por los mismos ángeles para enamorarme.
El cielo ilusionado con mis palabras,
me dijo que le contara más de aquella estrella que me robo el corazón,
y yo con tanta emoción le conté al cielo aquel día que en sus brazos estuve.
Amigo mío aquel día sentí que los dos éramos uno,
que aquella estrella no iba a soltarme nunca,
que nunca iba a volver a estar solo.
¡Pero no es así, ella no está aquí!
Las noches se me hacen largas pensando en ella y pensando si la volveré a ver.
El cielo muy intrigado me pregunto que, si solo me enamore de su belleza,
y yo le conteste con la simpleza de mi alma.
No solo de su belleza,
porque lo más que me gusta es su forma de ser,
es una niña pequeña a la que amaría toda la vida.
El cielo sorprendido por mi respuesta,
me pregunto porque no estaba con ella si la quería tanto,
¡Yo le dije, de otro, de otro es ella, ella tiene quien la quiera!
El cielo muy triste me pregunto,
si ella era muy feliz con ese otro,
¡Yo le dije a él, no, no sé, tal vez sí!
El cielo se quedó callado,
la noche se quedó triste y tranquila,
yo me quede mirando a la luna,
porque me recuerda su ternura,
y hoy les digo que, si la noche se queda triste y tranquila,
es que un joven ha contado sus penas.
Conoce más del autor de "Mi amada estrella"