La sombra del amor
Contigo leería libros hasta quedar dormidos, fundidos en abrazos que ni la piel llega a entender, de ese olor eterno tan tuyo, del resplandor de tu mirada cuando el amor se hace y hasta cuando la semilla de la ilusión brota era el ronroneo del tiempo con el universo invisible de las dos almas. El natural miedo rondaba cerca de oídos que suplicaban oir amor entre miles, ojos que suspendían los atardeceres por miradas del repentino suspiro de almas gemelas.
Cuál es el comienzo si la oscuridad ya no azota pues solo es complice de las noches donde el susurro se convierte en farol y en sueños respira mi nombre, en los mios se oculta pero tenemos una hija y los truenos ya celosos de vellos creciendo como árboles en montañas y decía que no necesitaba de eso porque el amor no tocaba de cerca.
Y las noches se marchitaban como flores: ella dedicaba su vida a entender las cosas absurdas de la vida y él estudiaba, trabajaba y maldecía su oscura soledad pues aunque dudaba de esa pasión había sido ella la que había encendido el fuego que con fosforillos pretendía encender, pero ella una llamarada entre la elocuencia; palabras confusas, montones de cartas sobre su escritorio y una nota escrita por él donde prometía buscarla para así darle a la noche estrellas de colores y un paraiso de infinita parsimonía.
El pensamiento del muchacho rondaba entre salones de clase, su casa, los oidos de sus amigos y interrumpía su trabajo para frecuentar verla en ese imaginativo y palparla solo con susurros.
Ella pretendía verlo en sus sueños, recordarle cuanto lo amaba, pensaba en las letras para escribirle frases cortas y ser entendida, la luna desconocía sus sentimientos por lo que seguía su rumbo y a veces se dejaba ver de día para que el sol recordará su puesta, para que la encontrará atractiva entre las nubes que sucumbían a su alrededor.
Su pelo se enredaba entre las sábanas y él ya sin cabello buscaba alguna de sus hebras entre las notas, oía su voz respirando en el viento y eso lo asustaba, le atemorizaba porque ella aparecía como un fantasma entre su sombra.
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