La fortaleza del interior.
Si conozco el valor de un tesoro,
por reconocer lo
verdaderamente importante
y agradecer lo que tengo,
y la calma me acompaña sin sobresaltos...
¿Me dejo llevar y ya?
¿Y que la vida siga
sin propósitos,
sin el hambre de ir
siempre a por más?
¡Sin la fuerza secreta,
necesaria para evolucionar!
¿La misma fortaleza
del interior
que florece siempre
cuando las cosas van mal...?
¡Por supuesto que no!
Y desde aquí, a quienes llevan
en la piel heridas abiertas,
cuya existencia es una batalla
contra la sombra impasible
de la desesperanza.
Y aun así,
se levantan con firmeza,
con la mirada puesta en la cima,
con metas aún por alcanzar...
¡Sobrevivir,
y a por más!
Por ser reflejo vivo de la resistencia,
dignos de veneración,
y ejemplo de fortaleza
para los demás.
Con todo mi respeto,
reconocimiento
y sincera consideración:
¡La fortaleza del interior!
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