La distancia exacta
No buscan ni sueñan los pájaros la armonía,
les brota libre, inesperada, conjugando en el canto
la belleza ineludible,
exacta la distancia entre sus notas
No eligen las estrellas ser luz para nosotros,
ni agotarse
no eligen su lugar en el firmamento,
ni lo abandonan
No cambia el sol su rumbo,
No aceleran de pronto los planetas,
ni se detienen
Todo sigue su sorprendente curso
guardando siempre,
exacta la distancia
Nosotros en cambio, los inconclusos,
descendemos laderas de incertidumbre,
sacrificamos a la libertad lo exacto,
tanteando casi ciegos la distancia
que nos une
o nos separa,
lúcidos, incautos
al entender que nuestro cuerpo
no ocupa el mismo espacio
que habita nuestra alma,
y que los labios que se besan
son a veces, aun quemando,
leve temblor tan sólo
en océanos de ausencia
Nosotros, semidioses de barro
clamamos en las cimas, solitarios
y contemplamos, como una ofrenda,
tendida a la hermosura,
Indiferente
Ausente
en su distancia exacta
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