Hijo prodigo
En las praderas del sueño aletargado, confuso encontrose la Magdalena al hijo prodigo detestado, idolatrado
Hijo, semilla defenestrada, lanzado al mundo humillante, vacilante, iracundo
Hijo heme aquí, la guerrera de muchos, la pedestre de otros.
Hijo ven a mí, reafírmate hombre, mancebo galante deshaciendo sin amores ni rencores.
Mala pécora no hagas aquello que convirtió a la Magdalena en dama de flores secas, ruiseñores tristes
Hijo prodigo, malsana simiente, de mil y un amores
De la oscuridad, perversidad viniste, no llegues a ella con pasos lánguidos e intocables
Amor mío, moriste el día que naciste
L
La roca se hizo hilos de agua, el mar estallo encolerizado moviendo tentáculos furiosos en el alumbramiento desmemoriado
engendro luces y sombras sobre la arena impávida de jugos malolientes
La magdalena conoció al monstruo dentro de sí un fatídico día de diciembre
Vino con los ángeles o demonios, párvulo sin progenie
Llego sin decir y no decir que era o no era
Simplemente apareció, vendaval, lluvia fresca
Hijo heme aquí, la Magdalena melancólica, alegre.
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