Física romántica.
Un atardecer de reflexión, tan bello, es hermoso darle la despedida al sol y emocionarme con la llegada de las estrellas, que me saludan y brillan con una sonrisa que deja mi cuerpo en el cero absoluto, tan estremecedor es no estar acostumbrado a contemplar las noches, una emoción diaria para los escritores y las princesas que voltean su reloj de arena una vez más, esperando el tan ansiado primer beso en la torre de Pisa, viendo con ansias a Galileo con las rocas que va a lanzar en espera de que ambos cuerpos caigan al mismo tiempo, pero sepan levantarse.
Ninguno de los 2 logra controlar los nervios que trae la noche y el resultado de su experimento de amor eterno donde comprobaran su caída libre o eterna ingravidez.
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