Ellas me mecen
¿Qué es peor que mentirse a si mismo?
Es el mayor pecado, el único quizá,
el que sólo sentimos solos,
el que se balancea en nuestra consciencia,
el que peligra a caer al abismo del silencio y la culpa,
o en el cielo de estrellas atemorizadas por la consecuencia.
Y aquí estoy yo, meciéndome en mi consciencia,
soy un observador y observo,
desde mi casera hamaca me meso,
¡hoy el placer, y mañana mi desgracia!
Soy el aquel y después el otro,
duermo pero no sueño,
invento, seguido desmiento.
Lastimo, luego consuelo.
Dos amores envejecen mas que uno,
un golpe de suerte para entender que nadie complementa
Soy mas que mi mente porque puedo verla,
y aun así sigo sin comprender mis acciones;
¡Idiota, no son comprensibles, son carnales,
y es que la carne no se analiza, se come!
.
En un callejón cada vez mas estrecho me acoplo,
cambio de forma, descarado, para no estar incómodo,
y una vez a gusto entonces, suspiro placer y bebo del lecho.
¡Que descaro! Estoy entre pared y pared y no huyo,
me creía claustrofóbico, ¡pero traicioné hasta mis propios miedos!
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