El último canto de Prima

2023 Abr 06
Poema Escrito por
Nicco Mendi

Doce tritones sobre doce mantarrayas gigantes protegen en círculos al Rey Mar, quien pasa sus noches de insomnio en los días de la tierra, flotando en una estrella tejida de perla y coral sobre los mares del Adiéxodo.

Seiscientos ciclos marinos, trescientos ciclos en la superficie. Está cansado. Se ha consumido con rapidez; ha perdido todo el cabello, su piel antaño fina y marfil, es ahora una agrietada plasta grisácea. Decadente. Cada vez más bestia.

Ha caído en locura. La paranoia y la soledad le han carcomido desde que el Oráculo le dijera estaba pronto a ser asesinado, y más aún, cuando al poco tiempo la reina le fuera arrebatada.

Y de aquello han pasado doscientos ciclos marinos.

Doce tritones sobre doce mantarrayas gigantes resguardan al Rey Mar a la víspera del Crepúsculo, quien pasa sus noches de insomnio en los días de la tierra flotando y llorando; dopado y delirando con la reina; repitiendo sin cesar la antigua tragedia de Prima, hija de la Gran Primavera, diosa primigenia.

Y

así se lamenta el Rey Mar:

“Puedo hacer todo un valle florecer
con solo una pizca de lágrima.
He derramado tundras y huertos;
podría llorar un Edén, ¡cientos!,
¡miles!, pero incapaz de devolver
la flama vital de su ánima.

No tengo nada por sacrificar que mi alma,
pues todo lo que tenía ya lo he llorado.
Tanto ha sido mi llanto que la Luna calma
también se estremece al pensar en mi amado.

Entrego lo último que me queda: mi alma,
pues todo lo que amaba se fue en el Invierno.
Y tanta ha sido mi agonía ¡que a veces clama
Vontréss, sones de luto a través de su cuerno!

Puedo hacer todo un valle florecer
con solo una pizca de lágrima.
He derramado tundras y huertos;
podría llorar un Edén, ¡cientos!,
¡miles!, pero incapaz de devolver
la flama vital de su ánima.

Se ha marchito todo en mí menos la vida.
¡Lista y contenta lluevo el canto de mi huida!;
de esta vida que es ya tan insípida y horrenda.
Es por eso que ante los Vástagos del Cielo,
rindo la raíz de mi existencia en ofrenda.
Y cuando el último cabello se torne hielo
en la pira, ¡que mi deseo al fin se conceda!:

Ser enviada junto a mi amado al Letargo
bajo la blanca e impasible nieve sin vida.
Pues con él he añorado por un tiempo largo,
¡permanecer por siempre en sus brazos dormida!”

2023 Abr 06

Nicco Mendi
Desde 2017 Mar 26

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