El silencio de un futuro incierto
Que incómodo es el silencio de un futuro incierto.
Un futuro que no se labra, que se labra sin pasión.
Que se construye poco a poco por el deber de la superación.
Aquello que debemos ser, a lo que nos obligamos, al que estamos encadenados por nuestra historia, por nuestra historia, por nuestros miedos, por futuros fallidos de aquellos que nos precedieron, por sueños ajenos.
Que desolado es el presente, trabajo arduo de lo que no se quiere, pero se anhela.
Hombres desgraciados, desgraciados por su propia hambre, ambición cegadora que ata el espíritu, por amor a un papel que le da valor a la vida, valor de matar, hasta matarse.
Que desgraciado es el hombre, se destruye por placer, no sintiendo nada y a la vez todo.
De sombra a sombra caba su infelicidad, con gran esmero persigue luces falsas, no se detiene, no piensa,
Como si pensar fuera un crimen, una gran traición a su historia, a su memoria.
Que incómodo es el silencio de un futuro incierto, de un presente vacío y un pasado con mil recuerdos.
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