EL DESTELLO DE UNA MIRADA (POEMA 73)
EL DESTELLO DE UNA MIRADA
Te voy a contar la historia de un amor infinito,
de labios que se juntan, de fuego que rodea,
de pasión ardiente que envuelve.
Es una historia de amor que llora de alegría
y bebe el embrujo de una fantasía.
Voy a contarte de bocas que se unen, de labios que se atraen,
te voy a hablar de besos apasionados, de besos que hacen temblar de alegría,
Voy a hablarte de esos besos brujos, que hipnotizan,
esos besos seductores, que encienden el alma,
son esos besos que compensan los malos tiempos y que despiertan las ganas de vivir.
La historia trata de besos ardientes, de besos atrevidos,
de besos que hacen perder la razón,
narra de esos besos que estimulan, que renuevan, que levantan pasiones.
La historia, cuenta de besos que devoran los sueños y acarician el alma,
que alimentan el espíritu.
La historia, habla de pureza, de inocencia, de sentimientos profundos,
de emociones que te dejan sin aliento
y mezclan el suave perfume, como las flores su aroma.
Quiero hablar sobre un amor infinito que clama por abrazarte,
de la gentileza de unos labios, de una belleza radiante,
quiero hablar del suave roce de dos cuerpos que se unen,
de caricias y de una piel bronceada por el sol.
Quiero hablar de un amor profundo, de un amor bendito,
del almíbar de unos besos de niña traviesa.
Quiero hablar de aquellas sensaciones que nacen por el destello de una mirada,
de unos bellos ojos que sonríen cuando me miran de un huracán de pasiones,
un torrente de seducciones, de una tormenta de frenesí.
Mujer, quiero hablarte de nosotros dos,
de nuestros sentimientos y cómo me gustaba enamorarte,
quiero hablar de ti, solamente de ti, de tus hechizos,
y cómo me hacías caer rendido ante tus brazos.
La verdad, tengo muchas cosas que contarte,
sobre tu manera de ser, tu forma de mirar,
y como humedeces mis labios al besarme.
Hablar de tu aroma, de tu feminidad,
del fuego ardiente de tus labios cuando suspiras, de tu intimidad,
de la sangre fresca que recorren mis venas al besarte.
Quiero hablarte de los latidos de mi corazón,
en especial de uno, de uno que lleva tu nombre.
En fin, quiero hablarte de mil sueños de divina dulzura,
de aquellos besos húmedos, de pasiones encendidas,
de crear, de imaginar, de reinventarte, de tu forma maravillosa de ser.
Voy a hablarte de las mil maneras que tienes de enamorarme,
hasta hacerme perder la razón.
Por eso, por dónde vaya y por donde me lleve la vida,
llevaré conmigo tu olor y tu sabor,
puedo morir en paz…
Conoce más del autor de "EL DESTELLO DE UNA MIRADA (POEMA 73)"