El aborto


Imagina que no sombrea sus párpados
que sus labios de rojo hoy no ha entintado
y que una tarde cualquiera
caminando a saltadas, de tu mano pasea.
Imagina que ha vuelto en sí
q
que sus ojos por tiempo vacíos se iluminan ahora
y hablan de crepúsculos
de golondrinas y versos
de playas azules y amores,
no de esos mezquinos
sino de amores de ángeles, de espíritus...
Imagina que su cabello azabache
se ondea al viento tranquilo
al que transporta su aroma
y que besa en tus besos sin ningún egoísmo.
Imagina que nunca sucedió
que no vivió ni pensó ninguna coartada
que ninguna tarde planeada su niñez perdió.
Y que ahora le habla a un infante
de un payasito sin dientes
con una corona de estrellas;
que corretean, brincan, ríen...
Que le habla a su hijo, al suyo,
el que nunca nació.
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