ECOS DE NADIE
Aquí estoy otra vez...
Negociando con la nada.
He colgado mi nombre en la puerta,
He dejado las llaves, el dinero y mi cara sobre la mesa.
Frente a este cristal frío...
Ya no soy quien dicen que soy.
Solo soy un animal que piensa demasiado,
mirando un cielo que no parpadea.
H
he pedido señales a gente que está tan ciega como yo.
Pero esta noche no...
Esta noche no quiero consuelo de nadie que tenga piel.
Lo humano se queda afuera.
¡Así que rompe el aire sin usar la voz!
No me hables con palabras... ¡las palabras mienten!
Dame una verdad que me queme el pecho,
una respuesta que no venga de un libro ni de un templo.
Quiero saber qué hay detrás del todo
y si tengo que esperar mil años en esta silla...
Aquí me quedo...
Sentado.
Ohhh... Cubierto en la sombra.
¡No me des esperanza! ¡No me des fe!
Eso es para los que duermen tranquilos.
Yo quiero la grieta...
Yo quiero ver el engranaje que mueve las estrellas.
¡Tócame! ¡Hazme saber que no estoy hablando solo!
¡Que esto no es un monólogo dentro de un cráneo enfermo!
Pero la luna sigue ahí...
Inmóvil.
Perfecta.
Indiferente.
Quizás esa es la respuesta:
que no hace falta nada...
para que ella brille.
Ya entendí.
Me quedo en silencio.
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