Diminuta celosa...
Inimaginable el tamaño de tu cabeza cuando piensas, mitos y leyendas recurres para hablar tesis sobre muñecos de paja rellenos de mi carne y huesos de la otra.
Vuelan tus sesos y con tu carota me miras cual ojo dictador me sentencias a mil minutos sin tu olor y sucumbe mis ascuas bajo gruesa capa de sudor.
Como marcha de robot mis paseos a tu lado son, pues mis quijadas atornillada a tu control, aunque mis ojos sean dos orbes de pimpón.
Filosofando se va dando en una mota de algodón, la forma de millones de nubes negras y en granizada tu tormenta me llegas en cantaleta.
Como experto cineasta tu imaginación es de rodaje, solo en efímeros instantes tienes escenas a montón y al final del día, de la película has escrito todo su guión.
H
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