Desengaño de la vida.
"Ah de la vida... ¿nadie me responde?".
Francisco de Quevedo y Villegas,
Uno nace y ya está en llanto,
ya de orina cubierto,
y embebido de excremento.
Cuando crees que la paz
te ha llegado en un momento,
viene un nuevo tormento,
de tranquilidad al menos,
pero eso es un segundo,
porque de cuitas el mundo,
está repleto y preñado.
¡Días en que el lamento
de nacer nos ha invocado!.
¡días que parecen un azote del dios mismo!,
¡como dijera Vallejo: golpes del odio de dios!.
Nada puedes hacer,
solo escribir entretanto,
cada fulgor chapoteando
entre lágrimas brumosas.
¡Ay de los soles y lunas!
¡Ay de fútiles rincones!.
¡Todo termina en derrota!,
¡todo sangra a borbotones!.
Triste condición la nuestra,
sin saber de donde surgimos,
ni hacia dónde nos abrimos,
sintiendo en nuestros latidos
la ansiedad que no descansa,
sintiendo la angustia macabra,
la presencia de las parcas.
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