Cinco flores
CINCO FLORES
Aquí trono en tu descanso, en eterno amor por ti
de existencia deslucida por marcharte, tú, sin mí
y esos pájaros del cielo que se posan cual que si
con plumajes tremebundos de viveza carmesí.
Cinco flores en mis manos lloran tristes junto a mí
en sepulcro que te aguarda alejándote de aquí
y esos pájaros teñidos de sombría percepción
Viejas aves peregrinas que acompañan mi sentir
en los vientos que me evocan murmurando tu partir
mausoleo desteñido que acobijas sin saber
a doncella delicada en afable amortecer.
Cinco flores que derramo en el lecho junto a ti
de purpúreos coloridos que te abocan más a mí
y estas lágrimas que brotan de un ajado corazón
a sus labios humedecen vulnerando el cerrazón.
En los túneles del tiempo, mi mujer, yo te he perdido
y en un soplo de arrebato tanto, tanto, ¡Te he querido!
Que la sangre que en mi fluye me envenena y me destruye
al saber que te dormiste y no alcanzara a despedirte.
Las palabras me palpitan impacientes por decir
¡En tu lápida sollozo, yo también quiero morir!
Y los pájaros en luto acicalan el lugar
del sosiego en que reposa a la que yo, más pude amar.
“Cuentista”
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