Capas de tela
Más allá de todo lo que he tenido que luchar, entro en la gran pregunta del por qué soy incomprendida. Veo a mis queridos amigos y encuentro algo de consuelo pero nada parece satisfacer la respuesta.
Parezco obedecer a mi cuerpo, a mi instinto. Me detuve para la orbe y aún así mi vida continúo; empecé a cuidar de mi salud, volví a correr, a leer, a escribir, me detuve a encontrarle un significado a cada cosa, a disfrutar de un orgasmo. Volví a mis ropas extravagantes y a mis mascarillas, a las cremas.
Las letras de mi libro no se detenían aunque pareciera que ahuyentaba todo lo que no quería en mi hogar. Sentí nuevamente la paz, habitaba silencios cómodos y volví a saber que era estar bien.
Tengo todo, volví a reconstruir el valor, la independencia. Pienso que no pude haber renunciado en mejor momento, las cosas debían pasar así.
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