Alma del abismo

2016 Mar 05
Poema Escrito por
Brenda Nerea Vega

A ti: A.L

Agosto 2015

Solía habitar los campos níveos de frigia
lejos, en oscuras criptas, avanzaba con el semblante tétrico,
asechado por la luna y el crepúsculo.

Mi llanto que no cesa, fue el testigo más triste de esta agonía.
Hecho un espectro asaltaba el mausoleo y violaba las letrinas donde yacían

los cuerpos de un centenar de almas purgantes.

Aquellos espectros fantasmales, reaparecían en formas y figuras nebulosas.
En sus bocas simplemente se oían un lamento perpetuo.
Bailarinas nocturnas se iban posando en las antiguas rejas, que constantes, provocaban un extraño crepitar al abrir y cerrarlas despacio.

Vi los rostros de asesinos y psicópatas, lloraban con pesar al contemplarme, mientras escondían temblorosos sus ojos entre las desgarradas manos.

Allá en poniente, se alzaba majestuosa, la cruz del calvario. Otro rey.

Me extasíe frente a los delirios de Alejandro Magno, el Achís revoltoso de la gran Cleopatra y su númida serpiente y glorifique las enciclopedias de Homero y Virgilio aquí en horrorosos acueductos. Resucite al poeta sin razón, y dance el baile que ellos supieron aprestarme en tanto, continuaba mi larga travesía.

Finalmente al vencer el miedo, y evitar a un grupo de espíritus lúgubres que se acercaban adonde estaba, encontré lo que busque durante largos eones.

Una inscripción resalto al acercarme a esa cripta.
Trague saliva, contuve el aliento muerto y con el mayor de los respetos incline mis rodillas a tierra.
Lentamente borre las manchas de suciedad que no dejaban ver la lapida y Leí con el corazón en un puño: "Aquí reposa Donatella"

Sequé unas lágrimas que empezaron a correr por mis turbias mejillas, guarde silencio y pensé: "es este lugar mi última morada". Al buscar dentro de mi chaqueta negra, que aún conserva su perfume a rocío, aspire el aroma a vida que antaño disfrutamos.

Esa fatídica noche, esa ultima vez, cuando nos juramos en el claro del río, amor eterno. Una rosa color blanco, como era ella, mi Donatella, lucia en su piel clara y virgen sobre su cuello cada noche y todos los días al encontrarnos. Y al recitar una vieja plegaria india a modo de homenaje, bese aquel frío epíteto consagrado.

Expire un último suspiro y me ahogue con mi propia sangre maldita. Antes de cerrar esos condenados ojos contemple lleno de alegría, a mi amorosa niña muerta:

Ella, La Nupcia, Mi esposa, Mi alma; Mi reina. "Simplemente Donatella"

"La eterna reina de los infiernos abismales"

2016 Mar 05

Brenda Nerea Vega
Desde 2016 Feb 26

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