Aires amargos
Es ese aire, tan denso y penetrante,
que inunda el pulmón y hace doler el alma,
son los matices del ambiente,
los colores, así como añejos,
que me hacen recordarte,
y hacen que me recuerde a mí misma
hace muchos ayeres;
una yo que ya no reconozco.
Son ciertos aromas y sonidos
aunque de cierta forma esa yo
nunca haya existido,
ya que tú y tu esencia siempre
formaron y formarán parte de mí,
aún cuando mi esencia y lo que queda de mi
nunca formaremos parte de ti.
Y es que ahora no eres tú
el que me está desgarrando el alma;
si no la nueva perspectiva
que has abierto para mí,
una amarga mirada a todos
los años que están a mis espaldas,
ese breve instante en el que
todo me parecía posible,
al tú formar parte
de mi vida, y el miedo,
el terror a lo incierto de los
años que me quedan por vivir.
Honda, honda tristeza
colorea mis días y noches,
desde aquel instante en que
miré tus ojos y sentí tu rechazo;
al decirte un poquito
de todo lo que tú eres para mí.
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