Un día después de mi suicidio
Ahora puedo ver distintas expresiones combinado de algunas emociones, de todas aquellas personas que estaban conmigo, la hipocresía y la angustia de cada una de ellas.
Las falsas lágrimas que corrian sin freno cuando mencionaban mi nombre, junto a lágrimas que mostraban un hondo pesar y amargo final.
Pude ver a mi madre llorando desconsoladamente en mi habitación con unas cuantas fotografías tiradas por el alrededor, abrazando fuertemente una chamarra mia, gritaba de dolor y angustia.
Por primera vez pude ver a mi viejo llorando, mordiendo los labios y apretando los puños se encontraba devastado, con una botella de tequila en la mano izquierda una fotografia sobre la mesa sostenia su cabeza con su mano derecha.
Mis hermanos estaban en la habitación de mis padres, preguntandose confusos del porqué me había lastimado, se sentia la impotencia y el enojo de ambos lados, sus lágrimas eran de ira mas que de angustia.
A
Aquellas personas a quienes llamé amigos alguna vez, ahora están recordando cada momento vivido, preguntandose asi mismos si realmente vale la pena llorar por alguien a quien no le importaba su propia vida.
Mi mejor amiga se encuentra a mi lado sosteniendose de pie dificultuosamente, puedo escuchar como grita en su interior
-"Porqué no me contaste tus problemas amigo mio, podiamos haberlo resuelto juntos"-
Quizás suene egoista mi respuesta y mis reacciones pero, al final no esperaba nada de mi, simplemente me rendí, admití mi derrota y ahora ya no importa.
Conoce más del autor de "Un día después de mi suicidio"