Todo pasa por algo.
Si contara las veces
que he escuchado esa trillada frase:
“todo pasa por algo”,
quizás serían tantas
como las marcas que me dejó este año.
Y cada día me pregunto:
¿Será que la vida juega conmigo?
¿Será que algunas puertas
no debían abrirse aún?
no es lo que realmente necesito?
Crecemos con la marcada idea
de que alcanzar metas
es lo que se requiere,
para ser felices,
para ser válidos
en este mundo que nunca se detiene.
Innumerables veces he caído,
me he topado con lo más oscuro,
me he visto directo, sin máscaras,
ante mi propio abismo,
negociando con mis sombras.
Y, sin embargo,
esta vez no quiero volver
a ese solitario y tenebroso lugar.
Esta vez prefiero sostenerme,
abrazar mis piezas rotas
y susurrarme:
todo pasa por algo…
y si no pasa,
también.
Conoce más del autor de "Todo pasa por algo. "